Es toda una odisea limpiar un cuarto....
5/05/2011
Llega un momento en el que entras a tu habitación y no podes ver el color del piso. En ese momento es cuando decís : "LA PUCHA tengo que ordenar un poco". Te pones la música bien fuerte y ahí es cuando empieza todo. Primero empezas levantando la ropa del piso, de abajo de la cama, de arriba de la silla, arriba del escritorio, arriba del piano ( si tienen uno en su pieza), que por lo general para no doblarla y acomodarla en el ropero, de pura vagancia, tiras gran parte a lavar (este sucia o no), escondiéndote de que mama no te vea tirar una pirámide de ropa en el lavadero después de una semana en la que ella te viene preguntando "¿hay ropa para lavar?". BIEN. Después de todo esto, miras al rededor de la pieza y ves que todavía quedan las camas desarmadas y tres mil pavadas que tenes desparramadas por ahí, incluyendo zapatos, carpetas, partituras, peluches, aros y collares. Pensas " bueno si ya llegue hasta aca, tengo que seguir". Te pones a cambiar las sabanas y devolver a sus lugares cada cosa de la habitación. Volves a mirar al rededor y ves que existía un piso debajo de todo ese desorden acumulado. Pero a todo esto todavía el piso no parece el mismo de siempre, le falta una pasada de trapo. Okey le pasamos la escoba y después seguimos con el trapo. Hasta ahora la situación es manejable, ya tenes CASI toda la pieza en orden. Un poco de blemm a los muebles, abrimos las ventanas para ventilar el lugar, y ahí es cuando la alergia y los estornudos te impiden seguir. Vas al baño y maso menos que gastas todo el royo de papel sonandote la nariz, pero descubrís que aun así seguís con esa maldita alergia. Paras un rato hasta que se te pase. Volves a tu cuarto y al entrar decís: "Que linda es mi pieza cuando esta ordenada, ojala siempre la mantuviera así ( aunque sabes que dura poco)". Das otro vistazo, entras al ropero y te das cuenta que es mas desastre de lo que era la pieza en un comienzo. Y ahí cansada de ordenar y limpiar, te das por vencida y optas " Mañana lo termino", todos sabemos que ese "mañana lo termino" es NUNCA MAS. Salís de la habitación, miras la hora y marca las 18.30. Te das cuenta que estuviste cuatro horas ordenando y que encima no terminaste por completo.