5/19/2011

Que bien se siente cambiar de un callcenter a un local de ropa. Que tranquilidad. No mas personas que me corten el teléfono, no mas personas que me manden a cagar, no mas speach, no mas venta de celulares, no mas presión para llegar al objetivo de ventas, no mas sueldo misero. En fin, me siento contenta con este nuevo trabajo a pesar de brindar mis sábados enteros.