5/07/2011

Volviendo a lo que decía anteriormente, " las primeras citas me ponen muy nerviosa". Primero antes que todo, revolves todo el placard viendo que podes ponerte acorde al momento y no parecer una exagerada. Bien, te decidís después de una hora de " Esto si, esto no, esto me queda mal, esto es demasiado, esto es muy sport", encontras lo justo y necesario, te lo probas y listo quedo puesto. Después de todo este desfile de ropa desde la habitación hasta el espejo. Te miras y decís " Algo hay que hacerle a esta cara y ni hablar al pelo". Te pintas delicado, IMPORTANTE: NO como una puerta. Hasta que llega la gran pregunta "¿ Que me hago en el pelo?", es obvio que tras pensarlo terminas haciéndote la misma trenza de siempre, claramente. Listo ya estas preparada. Un poco de perfume, guardas las cosas en la cartera y te sentas a esperar que el llegue, o en su defecto te tiras en la cama a ver una película de terror ( cosa que no les recomiendo por que si ya estaban nerviosas ahora están peor). Esperas, esperas, esperas, hasta que en un momento te llama y te dice ya voy para allá "Perdón en todos los idiomas por la tardanza" vos decís " Esta todo bien te entiendo, no hay problema, te espero", en esos casos muchas mujeres estarían enojadas, aclaro, no es mi caso. Soy de las pacientes y bastante tranquilas y mas si hay un motivo de la tardanza, sepan entender mujeres. Okey, suena el teléfono nuevamente y seguido de un " Estoy en la puerta" salís. Te subís al auto. Dudas por un segundo como saludarlo, y mas pensando que ya estuviste con el. Pero fue, vas a lo seguro, beso en el cachete. Y ahí típica pregunta, ¿ A donde vamos?, pero bien anticipados y organizados, ya lo tenían planeado. Arrancas al destino, tras dar una y mil vueltas debido a que no sabes exactamente como llegar, de paso paseas un rato, te reís y criticas a el que maneja para pelearlo por que es divertido, obviamente nosotras nunca nos hacemos cargo de que le dijimos el camino incorrecto. Después de un largo rato buscando, ves el gran cartel con el nombre del lugar y te das cuenta que llegaron. Estaciona. Bajas del auto.Entras al lugar, y como sos muy indecisa no sabes donde sentarte. Bien te terminas sentando en cualquier lugar, total es lo mismo, no altera la salida. Miras la carta (otro momento indeciso), hasta que te decidís y llamas al mozo. Hablas de esto, hablas de aquello, recuerdan como se conocieron, cuando se hablaron por primera ves, cuando se dieron un beso, cosas de las que se suelen hablar en esos momentos. Lo miras, y sabes que ambos esperan el beso, pero la distancia entre medio te lo impide. Muy astuta, haces algo inteligente y corres la silla de lugar, la pones al lado de la suya. Se empiezan a acercar, abrazo que va, abrazo que viene, la distancia sede al beso. Se ríen. Siguen hablando. Toman el excelente trago que pidieron. Probas el de el. El prueba el tuyo, y así pasa la noche. Se hace tarde. Llega el momento de irse. Piden la cuenta. Otro debate, ¿ Quién paga?, el hombre siempre termina ganando, cosa que no me parece del todo bien, pero bueno es esa típica costumbre en las salidas. Se levantan, te agarra de la mano, y se van, nuevamente a subirse al auto. Te lleva a la puerta de tu casa, te regala tu golosina favorita y viene la pregunta final " ¿ Como la pasaste?", vos claramente decís: " La pase muy bien" que es la verdad. Se saludan, te bajas del auto y se dicen " Hablamos". Entras a tu casa, te tiras en la cama y te pones a pensar, que al final esos nervios del principio no complicaron la salida, por que en verdad nunca existieron. Sabes que fue una gran noche...